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Mostrando entradas de octubre 30, 2022

El asno pecador – Gianni Rodari

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Un día, el león, el leopardo, la hiena y el asno se encontraron y comenzaron a lamentarse por los malos tiempos que estaban viviendo. Hacía meses que no llovía y ni los hombres ni los animales encontraban ya nada de comer. -¿De quién será la culpa? –se preguntaban. -Tal vez alguno de nosotros ha cometido un terrible pecado y por eso ya no llueve. -Ya, seguro que es por eso. -El pecador, deberá confesar, así podremos castigarlo. Y de ese modo, tal vez, volverá a llover. Los animales se pusieron de acuerdo en que así debía hacerse y el primero en confesarse fue el león. -Pobre de mí, soy culpable de una muy mala acción. No hace mucho tiempo descubrí un ternero cerca del pueblo: me abalancé sobre él y me lo comí. Los otros miraron al león, observaron sus patas temibles y sus robustas garras, y finalmente, sacudieron la cabeza: -No, no, ese no es un pecado grave. El leopardo fue el segundo en hablar: -Yo sí soy culpable de una mala acción. No hace mucho tiempo

De vuelta al fondo del mar

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El buen hombre y los ocho piojos: Gianni Rodari

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Había una vez un buen hombre que tenía siete piojos en la cabeza. Los bichitos vivían allí, en paz y armonía. Cuando el buen hombre dormía, los piojos lo dejaban tranquilo y, cuando estaba despierto, lo incordiaban a más no poder. El buen hombre, por miedo a hacerles daño a sus piojos, no se rascaba nunca. Un día fue a visitar a los siete bichitos el piojo de un perro. -¿Cómo va la vida? -Ah, nosotros estamos muy bien. Vivimos en un buen hombre. Cuando duerme no lo molestamos; cuando está despierto hacemos lo que se nos antoja y él ni siquiera se rasca, porque tiene miedo de hacernos daño. -Si no os parece mal, me quedaré a vivir con vosotros. Y así, los ocho piojos vivieron juntos. Una noche, mientras el buen hombre dormía, el piojo del perro dijo: -Tengo sed. Quiero picar a este buen hombre y beber un poco de su sangre. -No lo hagas –le recomendaron los otros-. El buen hombre se despertará y nos aplastará a todos. Espérate hasta mañana por la mañana. Pero el p