Entradas

Mostrando entradas de abril 16, 2023

Los Buscamundos

Imagen
 

La paloma y la hormiga

Imagen
  Aquella era una hermosa mañana de primavera. El sol acababa de asomarse por detrás de las montañas y Dania, una pequeña hormiguita, se dirigía al río para beber agua.   Tenía que ser cuidadosa al hacerlo porque, si daba un paso en falso, podía resbalar y caerse al agua.   Aunque tuvo mucho cuidado, cuando estaba en lo alto de una brizna de hierba vino una ráfaga de aire que la sacudió con fuerza y ¡plaf!, la pobre Dania cayó al agua.   Dania se asustó muchísimo y no sabía qué hacer.   Había agua por todas partes y la hormiguita no tenía donde agarrarse.   La pobre Dania giraba y giraba sin control alguno. Rápidamente, una paloma que estaba posada sobre la rama de un árbol cercano, arrancó con su pico una de sus hojas y la dejó caer frente a la hormiga para intentar ayudarla.   Dania se agarró a la hoja como pudo y se subió encima de ella. Poco a poco la hoja fue flotando y llegó a la orilla, ¡Dania pudo volver a pisar tierra firme!   Dania estaba tumbada en el suelo tratando de recu

El pequeño Bheem

Imagen
 

La zorra y las uvas

Imagen
  Una tarde de otoño una zorra buscaba algo dulce para comer y así acabar bien el día.   De repente, se encontró con un viñedo y exclamó: “¡No me puedo creer la suerte que he tenido, mira qué racimo de uvas tan jugoso!”.   Antes de acercarse, miró alrededor y murmuró: “No hay nadie por aquí. Esta será mi oportunidad”.   Lo primero que hizo fue ponerse de pie sobre sus patas traseras para intentar alcanzar las uvas, pero no llegaba a ellas: “¡Oh no, están más altas de lo que pensaba!”.   Después, se agachó y saltó para tratar de llegar a ellas de un brinco: “¡ Cataplaf !”, sonó al caer.   Entonces se levantó del suelo, se sacudió el polvo y respiró hondo. Volvió a saltar y se cayó de nuevo. Ahora le dolía todo el cuerpo y apenas podía ponerse en pie.   Levantó la vista hacia las jugosas uvas y murmuró: “Serán para mí”.   La zorra retrocedió unos pasos, cogió carrerilla y dio un salto aún mayor, pero volvió a fallar.   La zorra miró las uvas y, molesta y dolorida, gruñó: “¡Esas uvas será