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Mostrando entradas de diciembre 4, 2022

El Grinch

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El increíble viaje de Panda

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 Un oso panda pequeño y juguetón vive con su mamá en lo alto de un árbol, en medio de un bosque de bambú. Cada mañana, el osito da una voltereta deslizándose por la suave y ancha espalda de Mamá. -¡Uuuuh, me haces cosquillas en la barriga! -grita Panda, que disfruta mucho con ese juego.  -Seguro que esa barriga ya ha empezado a rugir, ¿verdad? -dice su mamá bostezando, mientras parte un trozo de bambú con una garra-. Es importante que comas y te hagas muy grande y fuerte; así podrás defenderte tú solo. Después de desayunar, Panda juega al escondite ocultándose tras las altas cañas de bambú. Y se esconde tan bien que ya ha empezado a tener hambre un poco antes de que Mamá le diga: -¡Ya puedes salir! Es hora de comer. Después de comer, Panda y su mamá se revuelcan sobre las hojas de los árboles, y Mamá le hace cosquillas en la barriga hasta que él ya no puede más de tanto reírse. -¡Hic! -repite sin parar. El hipo les hace reír tanto que los dos acaban en el suelo, tumbados boca arriba. Y

Angry Birds Blues

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Lo que hace mi marido bien hecho está –Hans Christian Andersen

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Voy a contaros un cuento que oí cuando yo era niño . Cada vez que lo recuerdo me gusta más, pues a los cuentos les pasa lo que a algunas personas, que cuantos más años tienen, mejores son, lo cual no deja de ser una suerte. Alguna vez habréis estado en el campo, supongo, y habréis visto una vieja casita con tejado de paja cubierto de musgo y de juncos.   En lo alto del tejado hay un nido de cigüeñas, pues sin la cigüeña no tendría gracia. Tiene las paredes abombadas, las ventanas pequeñas, y hasta hay una que se abre. El horno sobresale de la pared como la barriguita de un niño. Un sauco crece al lado de la cerca, y a dos pasos de la puerta hay una charca en la que chapotean una pata y sus patitos, bajo un viejo sauce rugoso. No falta en el patio un perro guardián que ladra a todos los que pasan. Pues bien, en una humilde casita como esta vivía una pareja de abuelos: un labrador y su mujer. Aunque tenían tan poco, aún podían prescindir de una de sus propiedades: un caba