Entradas

Khumba

Imagen
 

Rumplestiltskin

Imagen
 El padre de Edora era un molinero que se pasaba todo el día fantaseando, diciendo que su hija era capaz de grandes cosas que no era. A veces decía que su hija había viajado por todo el mundo, otras que había escalado las montañas mas altas y había descendido a las cuevas más profundas. Edora le decía una y otra vez a su padre que no debía inventar esas cosas sobre ella  porque realmente no eran verdad. Además ella quería ser valorada por sus propios méritos y no por los que su padre se inventase.  Sin embargo, él seguía contando aventuras imposibles y, cuando los aldeanos le preguntaban <<¿Realmente viste al dragón del arcoíris?>> o <<¿Es cierto que buceaste junto a las sirenas de Mar Escarlata?>>, ella siempre decía lo mismo: -No hagáis mucho caso a mi padre, fantasea demasiado.  Así se pasaba el día, desmintiendo todo lo que contaba su padre a  los clientes que venían en busca de pan o a moler el trigo en su molino.  Un día mientr...

De vuelta al fondo del mar -Película infantil

Imagen
 

La pastora y el deshollinador –Hans Christian Andersen

Imagen
¿Habéis visto alguna vez un armario antiguo, ennegrecido por el tiempo y profusamente rallado de follaje y volutas? Así era el que había en una sala de recibir, herencia de la bisabuela, cubierto por entero de rosas y tulipanes esculpidos. Había los más raros adornos, entre los cuales salían cabecitas de ciervos con cuernos.  En el centro del armario habían tallado una figura de hombre de cuerpo entero. Era de un ridículo aspecto, pues lo que quería parecer risa en su cara no era más que una muesca grotesca; tenía pies de macho cabrío, unos cuernecillos en la frente y una barba larga. Los muchachos de la casa lo llamaban General- sargento –comandante –guerrero Billy “Patas de Cabra”. Era un nombre harto difícil de pronunciar y no hay muchos que obtengan un título así, lo cual ya significaba algo. ¡Y allí lo teníais! Siempre mirando a la mesa del espejo, sobre la que se erguía, muy apuesta, una pastorcilla de porcelana. Los zapatos de esta eran dorados, y lucía en su vesti...

Las aventuras de Ribbit

Imagen
 

El escarabajo –Hans Christian Andersen

Imagen
Al caballo del Emperador le ponían las herraduras de oro, tenía una herradura de oro en cada pata. ¿A qué se debía esto? Era un magnifico animal, de finas patas, ojos brillantes e inteligentes y una mata de crin que flotaba como un velo a lo largo del cuello. Había llevado a su amor entre el humo de los cañones y la lluvia de balas que silbaban a su paso. Había dado mordiscos y patadas; había participado en la batalla cuando los enemigos avanzaban, brincando por encima de la derribada cabalgadura del peor adversario, salvando así la imperial corona y la vida del mismo Emperador, y esto valía más que todas las riquezas. Por eso el caballo del Emperador llevaba las herraduras de oro. Y he aquí que un escarabajo se adelantó diciendo: -Después de los grandes vienen los pequeños, que la corpulencia nada significa. Y, sin más, levantó sus secas patitas. -¿Qué buscas tú aquí? –preguntó el herrador. -Unas herraduras de oro –replicó el escarabajo. -¡Tú estás loco!   -g...

Rio- Película infantil

Imagen