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Sara y Ulises - Amaia Cia

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 Un regalo muy especial (Contado por Sara) Mañana es el cumpleaños de Sara. -Vas a tener un regalo muy especial –dice mamá-. Tendrás que cuidarlo y hacerle muchos mimos. ¡Por fin, un hermanito!, piensa Sara. Sara está tan contenta que esa noche no puede dormir. Lo intenta contando ovejas. Cuando ya no le cabe ni una más en la habitación Sara sigue despierta. Llega el día siguiente y el momento de abrir el regalo. -No sabía que los hermanitos vinieran dentro de una caja con un lazo azul –dice Sara. Lo mira por un lado y por otro. Le da unos golpecitos y escucha. Silencio. -¡Me encanta mi hermano! No es como el de mi amiga Susana, que se pasa todo el día llorando. Sara estira del lado, quita la cinta, abre la caja y mira dentro. Descubre unas orejas de felpa, una lengua de fieltro, dos ojos de botón y un cuerpo de trapo. ¡Oh, no! ¡Su hermanito es un oso de peluche! Sara se enfurruña durante tres días. El cuarto día decid...

Cuentos de primavera: La primavera durmiente -Carles Cano

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Era una mañana de marzo, tan clara, y soleada que parecía que estuviéramos estrenando mundo. Empezaron a llegar las golondrinas con sus inconfundibles sonidos y sus vuelos acrobáticos. Recordé el mismo día del año anterior y le pregunté al jardinero. -Pompeyo, ¿las golondrinas siempre llegan el mismo dia? -Siempre. Bueno, menos una vez que la primavera se durmió. -¿Y cómo fue eso?                 -Pues verás… Cuando decía ese “pues verás…”con aquel tono tan particular, yo sabía que iba a contar una historia y, efectivamente, empezó a contarla: “Hacía ya días que era primavera. Bueno, en realidad era primavera en el calendario, porque en el  bosque, en el campo y en las ciudades, el invierno seguía campando a sus anchas. Los árboles continuaban pelados como bolas de billar, y en la tierra no se veía ni una florecilla, ni un triste brote de hierba, aunque el sol y...

Cuento de invierno - La rebelión de los juguetes -Carles Cano

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Por reyes, siempre vamos a casa de la abuela Aurora porque prepara un roscón con sorpresa y haba seca, y nos sorprende con unos regalos muy divertidos y originales. Cuando fuimos la última vez, los árboles del jardín descansaban desnudos bajo un cielo plomizo, y a través de la ventana empañada vi la silueta de Pompeyo. -¿Qué les has pedido a los Reyes? –me preguntó nada más verme. -Pues…una muñeca que canta y patina al ritmo de la música, un tren, tres disfraces, un juego para hacer pasta, dos puzles, una colección de libros de misterio… -¡Ehhh! ¡Para, para, para!¡Qué barbaridad! ¿No te has enterado de lo que pasó el año pasado? Aquel tono me sonaba a cuento, pero le seguí la corriente. -¿El año pasado? ¡Pero si no me acuerdo de lo que pasó anteayer! <<Pues cuentan que el año pasado, en un país muy lejano, sucedió una cosa muy extraña. Era un país en el que la mayoría de los niños tenía de todo; a pesar de ello, siempre querían más. Eran ins...