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Marta y los colores - Cuento mio

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Marta,es una niña de 4 años que vive en Barcelona con sus papás. Es lunes,y Marta va al parbulario acompañada por su mamá. -Pórtate bien,cariño. Y escucha a la profesora- le dijo su madre. Cuando entró en clase,dejó su mochila y su chaquetita en la entrada,y se sentó en su mesita. A los 5 minutos entró su profesora,Maria. -Buenos dias niños. Hoy vamos a estudiar los colores. Empezamos por el azul. Alguien sabe decirme algo que sea azul? Muchos niños levantaron las manitas,para contestar. Aver,Marta. Dime una cosa con azul. El cielo. Es azul y muy grande. -Muy bien pequeña. El cielo es azul. Ahora cogemos una hoja y dibujamos el cielo con azul. Los pequeños cogieron los lapices de colores,y con el color azul dibujaron el cielo. Después dijo la profesora que había con amarillo. Entonces un niño con gafas dijo que un coche,por ejemplo. Y dijo la profesora: Un coche puede ser de todos los colores y no vale. Decidme algo que sólo sea amarillo. Pasaron 5 minutos y nadie decía nada.   ...

El niño de la gorra de beisbol -Cuento mio

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Había en una ciudad llamada Gijón, al norte de Asturias, una pequeña familia. Se componía de dos per s onas mayores, dos adultos y un niño pequeñin.  El niño se llamaba Carlos y es nuestro protagonista. Nace el 31 de julio de 1991. Sus padres, José e Isabel siempre hicieron todo lo posible porque el pequeño tuviera una infancia feliz. Así es, que un día llegaron los padres a casa, con una bolsa enorme de cochecitos pequeños. Cuando Carlos vio eso se agobió y empezó a llorar. Nuestro pequeñin va creciendo con el paso del tiempo, y nunca le faltó el cariño de sus abuelos y sus padres. Cuando tiene ocho años mas o menos, nuestro protagonista se va interesando por los deportes, pero mas por el béisbol.  Le apasiona tanto, que quiso probar suerte. Preguntó a sus padres si podía jugar en un equipo. Pero la respuesta fue negativa. -Tienes que estudiar y dejarte de equipos de béisbol -decían sus padres. Desde ese día no  preguntó nunca más si podía o no juga...

Cristian, un bebé muy querido - Cuento mio

Nuestra historia de hoy va en honor a unos familiares. Me gustaría contar su historia, ya que es maravillosa. Florin, nuestro protagonista llega a España hace 10 años, y comparte piso con la prima de nuestra protagonista, aunque el no sabe lo que pasará después. Cuando llega Nina 2 años más tarde, en mayo se enamoran, y compran un piso juntos. Nina, de 20 años se casa con Florin el 30 de julio del año 2006 en Baia Mare, Rumanía. Su matrimonio va bien, ya que vienen a trabajar a España los dos. Se compran un pisito, y cada uno trabaja en su profesión. Nina de traductora para el juzgado, y Florin de albañil en una empresa muy conocida, aunque durante un verano trabajó de cocinero. Pasan seis años tranquilos, y buenos… A pesar de que ellos quieren ser padres, no encuentran el momento adecuado. Porque una hipoteca, gastos, el coche, es demasiado, para sumar también un bebé. Pero una maravillosa noticia llegó a esta pequeña familia. Nina estaba embarazada. Pasan los nuev...

El gigante egoísta - Oscar Wilde

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Un grupo de niños, todas las tardes tenían la costumbre de ir a jugar al jardín del gigante, después del colegio. Era un jardín grande y hermoso, con un suave y verde césped. Había flores y los pájaros estaban posados en los árboles y cantaban. Un día el gigante volvió. Había ido a visitar a su amigo, el ogro de Cornualles, residiendo 7 años en su casa. Cuando volvió y vio a los niños jugando en su jardín, los preguntó que hacían allí. Entonces los niños huyeron. -Mi jardín es para mí solo –dijo el gigante. Entonces lo cercó con un alto muro y puso el siguiente cartel: QUEDA PROHIBIDA LA ENTRADA BAJO LAS PENAS LEGALES CORRESPONDIENTES Era un gigante egoísta. Los pobres niños se quedaron sin lugar de recreo. Los niños empezaron a dar paseos alrededor del muro, y contemplaban el jardín. Llegó la primavera y en todo el país había pájaros y flores. Sólo en el jardín del gigante continuaba siendo invierno. Desde que los niños ya no jugaban ahí, lo...

La tripa de Tino - Pilar Mateos

Durante la clase de música el profesor le pidió a Tino que cantara una canción. Así, de repente, Tino se acordó de una canción muy graciosa, con palabras prohibidas que rimaban muy bien. Pero no era apropiada para personas mayores, de modo que la desechó rápidamente y siguió pensando. Entre tanto la tripa empezó a hacerle ruidos. Y para disimular empezó a preguntar cosas al profesor. Pero de nada sirvió, porque de repente su tripa hizo el rumor de un río. Y todos sus compañeros se giraron hacía Tino, y empezaron a reírse. Tino, era un niño pequeño, que iba  al cole ya, y tenía dos amigos. Penélope Lope, y Ricardito Campeón. Sus padres eran como los demás. El padre era alto, e iba siempre vestido de camisa y corbata porque trabajaba en una oficina. Y la madre, era morena, y  se vestía con ropa muy ancha, porque dentro de su barriga cuidaba a la nueva hermanita de Tino, que se llamaría Araceli. Un día su madre tenía contracciones, y tuvo que ir al hospital con su m...

Stelaluna –Janell Cannon

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En un caluroso bosque muy, muy lejano, vivían, una vez, un murciélago y su bebé recién nacido. ¡Oh, cómo quería Mamá Murciélago a su bebé suave y chiquitín! -Te llamaré Stelaluna –le dijo con voz melodiosa. Cada noche, Mamá Murciélago, mientras volaba en busca de comida, quería llevar a Stelaluna pegada a su corazón. Una noche, cuando Mamá Murciélago seguía el intenso olor de la fruta madura, un búho la descubrió. Volando silenciosamente, aquella gran ave se lanzó sobre los murciélagos. Esquivándolo y chillando, Mamá Murciélago intentaba escapar, pero el búho atacaba una y otra vez, hasta que chocó con Stelaluna en el aire. Sus alas de bebé eran tan débiles e inútiles como el papel mojado. Stelaluna empezó a caer. Caía y caía, cada vez más deprisa, hacía el bosque que había debajo. La oscura y frondosa maraña de ramas detuvo la caída de Stelaluna. Había una ramita lo suficientemente pequeña para las diminutas patas de Stelaluna. Envolviéndose en sus propias alas, se a...

Teo en el zoo –Violeta Denou

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Teo ha convencido a su tía Rosa para que lo lleve al zoológico. -¡Corre, corre, que vamos a perder el autobús! –le dice. Mientras su tía recoge las entradas de la taquilla, Teo espera impaciente para entrar. <<¡Vamos a pasar un día fantástico!>>, piensa Teo. Teo está tan emocionado que ha pasado por delante del carrito de los helados sin verlo. En el acuario, su tía se asusta al observar la enorme  boca abierta de un extraño pez tropical. A Teo le hacen una fotografía montado en un poni. -¡Cuidado, no te caigas! –le dice su tía sosteniéndolo. <<¡Uf! Menos mal que los leones no pueden saltar hasta aquí>>, piensa Teo, y los saluda con la mano desde el tren. Ahora se han sentado un momento a descansar y a reponer fuerzas. -Parece que estos pájaros están hambrientos –comenta Teo mientras se bebe el refresco. Teo, entusiasmado, observa los monos. -¡Mira, tía, cómo ha pelado el plátano! Han llegado a la zona donde están las cebras, los ...