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Boca de lobo – Fabián Negrín

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Me llamo Adolfo y soy un lobo. Nací en el bosque que se ve a mis espaldas. El bosque es mi casa. En él hay todo lo que necesito para vivir: gansos, cerditos, conejos y otros manjares. Muchos dicen que soy cruel, pero lo mío no es maldad. Los lobos somos así. Nuestra naturaleza nos lleva a comer a otros animales. Qué le vamos a hacer. A veces, sin embargo, me pasan cosas que no les suceden a otros   lobos. Ayer, por ejemplo… …hacía calor y dormitaba bajo un árbol cuando un leve crujido llegó a mis finísimas orejas y me sobresaltó. Levanté la cabeza y miré. Desde el principio del bosque, lejos, veía una manchita roja que cada tanto tropezaba con los matorrales. Poco   a poco se acercó hasta que logré verla claramente: no se parecía a ninguno de los animales que conocía. Era una maravillosa criatura vestida de rojo. La cosa más hermosa que jamás había visto. Corrí a esconderme. Yo era tan feo…¿Cómo hablar con ella sin asustarla? Me disfracé de bosque y la pregu...

La mano mala –Alberto Melis

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Había una vez un principito que tenía una mano buena y una mano mala. La mano buena sólo hacía cosas buenas, como caricias, chasquear los dedos y rascarse la cabeza. Pero la mala…¡Ay! Se pasaba el día haciendo travesuras de todo tipo. <<¿Quién se ha llevado la mermelada?>>, preguntaba la Reina. <<¡Yo no!>>, respondió el principito. <<¡Ha sido ella, mi mano mala!>>. <<¿Quién ha roto el tiesto de los geranios?>>, preguntaba el jardinero. <<¡Yo no!>>, respondió el principito. <<¡Ha sido ella, mi mano mala!>>. <<¿Quién ha hecho llorar a la princesita?>>, preguntaba el Rey. <<¡Vaya lata! ¡Que yo no he sido!>>, respondía el principito. <<¡Ha sido esa malandrina de mi mano mala , que le ha dado un pellizco!>>. El Rey y la Reina estaban tan preocupados por aquella mano mala del principito, que hicieron venir al palacio a cien caballeros. <<¡Id por todo el Rei...

El reloj de mi abuela- Geraldine McCaughream

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En casa de la abuela hay un reloj de pie, pero no funciona. Las manillas de su enorme esfera nunca se mueven. Una vez, abrí la puerta delantera para ver por qué, y no encontré más que un paraguas, un bastón y un cuadro del rey Zog. -Deberías arreglar el reloj –dije -¿Por qué? –dijo el abuelo-. ¡Al menos dos veces al día da la hora bien! -¿Por qué? –dijo la abuela-. Si tengo muchos otros relojes que me dicen qué hora es. Miré a mi alrededor. En casa de la abuela no había más relojes -¿Dónde están?- pregunté. La abuela dijo: -Puedo contar los segundos con los latidos de mi corazón. ¿No te has dado cuenta de que los segundos pasan deprisa cuando la vida es emocionante? Los momentos son mucho más cortos que los segundos. Pasan en un abrir y cerrar de ojos. Un minuto es lo que se tarda en pensar alfo y decirlo con palabras. En dos, puedo leer una página de mi libro. Una hora es lo que tarda el agua de la bañera en enfriarse….o lo que tarda el abuelo en leer el per...

El enano saltarín –W y J Grimm

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Erase una vez un molinero que, por querer hablar con el rey, perdió la razón y le dijo: -Majestad, tengo una hija   que sabe hilar la paja y convertirla en oro. El rey, que era muy avaricioso, ordenó traer a la molinera a palacio, la encerró en un cuarto lleno de paja y le dijo: -Esta noche convertirás la paja en oro o, de lo contrario, aquí mismo morirás. La molinera, asustada, comenzó   a llorar. Un duende apareció delante de ella y le dijo: -Si me das tu collar, hilaré la paja en un tristrás. Por la mañana, el rey se asombró ante tanto oro, pero aún quiso más. Encerró a la molinera en un cuarto más grande, con   más paja, y le repitió: -Esta noche, convertirás la paja en oro o, de lo contrario, aquí mismo morirás. La molinera lloró y lloró, y el duende volvió a aparecer: -Si tu anillo me das, hilaré la paja en un tristrás. El rey, que aún no había quedado satisfecho, condujo a la molinera por corredores fríos y oscuros. La encerró en un...