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Los tres cerditos - Walt Disney

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Eranse tres preciosos cerditos gordos y lustrosos,amigos íntimos desde la niñez...Un día,creyendo que ya lo sabían todo,fuéronse alegres a vivir su vida. Se hallaban ya en un lugar alejado cuando el más serio anunció: -No podemos vivir nuestra vida sin tener un techo bajo el cual cobijarnos. -¡Oh!-exclamó despreocupado. Eso es fácil.Me haré una casita de paja y así no tendré calor.Pero se lo tomó con calma y Seriote llevaba ya la suya muy adelantada a fuerza de tirar de cemento y ladrillos: -La paja no te resguardará de las fieras-advirtió Seriote. -¡Fieras,bah!- se burló el primero,sin dejar de reír. Naturalmente,con aquel material,hizo su casa en un periquete. Y sucedió que el amo del lugar,el Lobo,acudió a la casita donde estaba la golosina. Como arma de ataque y conteniendo la risa,utilizó su aliento...Sopló y sopló y la paja voló en todas direcciones dejando a Despreocupado sin la menos defensa. ¡Qué gran susto,el del ingenuo cerdito! -¡Espera,Lobo,no!-suplicó. El Lobo...

La Casita de Chocolate - Hermanos Grimm

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Erase una familia muy pobre que vivía en mísera cabaña a orillas de un bosque.El padre era leñador,pero apenas tenía compradores para su leña y sus dos hijos,Hansel y Gretel,niños encantadores,empezaban a sentir los efectos del hambre. -No podemos alimentar a los niños y acabarán enfermando-sollozaba su buena madre. El leñador,angustiado,decidió abandonarlos en el bosque. Quizá tuvieran suerte y encontraran gentes caritativas o....los recogieran los ángeles. Con la excusa de ir a partir la leña en los linderos,el padre dejó solos a los pequeños. Pasaba el tiempo y los dos hermanos comenzaron a angustiarse. - Padre no viene y la noche está al caer -lloró Gretel. - No te preocupes,hermanita,ya se nos ocurrirá algo; quizá padre aparezca o encontraremos a alguien que nos guíe a casa. Mas no sucedía nada de aquello y al miedo que sentían se unían el frío y el hambre. ¡Vamonos de aquí! -dijo Hansel tomando la mano de la temblorosa niñita,con gran decisión. Caminaban al azar,ya noche...

El soldadito de plomo -Hans Christian Andersen

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Erase un niño mimado que tenía cuanto quería.Entre sus regalos casi diarios figuraba una caja de soldados de plomo. Eran veinticinco,bien alineados.Pero...entre ellos resultó que había uno cojo. El niño mimado lo tiro a un lado.Sin embargo,el soldadito de plomo no estaba triste porque se encontró junto a una preciosa y grácil bailarina. Por las noches,cuando todos se retiraban a dormir,los juguetes se ponían en movimiento y el soldadito se enamoró de la bailarina que se movía sobre un solo pie sin caerse nunca.Una noche,celoso el duendecillo de muelle,saltó de su caja y lo arrojó por la ventana. El pobre soldadito se sintió morir,pues ya no volvería a ver a su amada bailarina. Había ido a caer sobre la yerba mojada de lluvía,pero a él no le importaba ya nada porque tenía el corazón destrozado. Salió el sol y dos mozalbetes callejeros acertaron a pasar. -¡Mira!-dijo uno de ellos-. Un soldadito de plomo.Le falta una pierna,pero no importa. ¡Vamos a hacerle navegar! El p...

Caperucita Roja - Hermanos Grimm

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Erase una niña encantadora y alegre conocida como Caperucita Roja desde el día en que su abuelita le regaló una graciosa capa encarnada con su caperuza. Cierto día,muy de mañana,su mamá le dijo: -He sabido que la abuelita está enferma y necesita tus cuidados. He preparado esta cestita para que se la lleves. Pero anda ligera al atravesar el bosque,pues dicen que un lobo merodea por él. -Sí,mamita ; no me detendré. Eso dijo la niña,pero el bosque era hermoso y se entretuvo un poco. -¡Hola,hola, hermosa niña!¿Dónde vas tan solita? La voz bronca del lobo la alarmó,aunque procuró disimular. Y dijo : -Es que mi abuelita está enferma y voy a llevarle esta cestita con tortas y miel. -¡Oh,que niña más buena! Pero por este camino tardarás mucho. ¿Ves aquel de allí? Sigue por él y adelantarás,hazme caso. Recelosa,Caperucita opuso: -Creí que aquél era más largo. -No,no ; ya lo verás. La pequeña no se atrevió a protestar. Recogió su ramillete de flores y su cestita y se despidió del ...

La liebre y la tortuga - Esopo

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En una apartada aldea, dónde únicamente vivían animales había una lenta tortuga, que por otra parte no dejaba de trabajar. A fuerza de constancia y horas se había fabricado una casita coquetona que era la envidia de la burlona Liebre, la cual estaba muy ufana y engreída de su ligereza. La muy fastidiosa se burlaba de aquella infeliz cuando trabajaba en su huerta y hasta por las noches tocaba la trompeta para no dejarla dormir. Y todavía, la pobre y lenta Tortuga tenía que sufrir sus empellones cuando iba a la escuela, porque hasta sacaba tiempo para aprender. -¡Je...Je...!Que pena me das, tan lenta y tonta. Aprende de mi, que llego la primera a todas partes... En la aldea todos tomaban muy a mal aquellas burlas, pues la tortuguita  era generalmente querida por su bondad. -¿No te da vergüenza?-le afeó Osito-. Ella hace lo que puede por mejorar su cultura y tú no. Podías aprender, Liebre. La liebre se quedaba tan fresca. Un día, quizás imprudentemente, la t...

La Cenicienta - Hermanos Grimm

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En un país lejano que nadie sabe cuál es,vivía una linda y bondadosa muchachita a la que todos llamaban cenicienta. Había perdido a su mamá siendo pequeñita, y su buen padre volvió a casarse con una señora a que creyó buena y era la maldad misma. Pero además,tenía dos hijas espantosamente feas y tan malignas como su madre.Para colmo de males,también el caballero murió y la pobre niña quedó en poder de aquellas tres arpías. -¡Cenicienta,tráeme el café! ¡Cenicienta,torpe,vuelve a tu fogón! ¡Ay,no sirves para nada!-decían de continuo. Se pasaban el día insultando y ordenando a la pobre muchacha. A ésta,más que el trabajo,más que los insultos,lo que realmente le hacía sufrir era la falta de un ser querido. Callaba,obedecía y,al quedarse sola,daba rienda suelta a sus lágrimas. Mas también existían ciertos seres que  la adoraban. ¿Dónde están esos amigos de la pobre niña?¡Oh,en todas partes! En el desván,en la despensa,en los árboles,la hierba y el aire... Son los pájaros que ...

Las Habichuelas Mágicas - Hans Christian Andersen

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Cierta mañana,cuando Periquillo apilaba la paja,apareció su madre,una pobre viuda, y le dijo con lágrimas en los ojos: -Hijo mío,lleva la vaca a la ciudad y procura venderla bien. -¡Pero madre!-protestó el niño-.No tenemos otro bien que la vaca,¿qué sería de nosotros? -Nos falta hasta un pedazo de pan. Anda,ve,Periquillo. Obedeció el muchacho y en el camino se encontró con un viejo que le ofreció un saquillo de habichuelas a cambio del animal. Aceptó el cambio y,una vez en su casa,la madre se enfadó tanto que en un arrebato de ira, arrojó las habichuelas por la ventana.¡Adiós comida del día! -¡Qué desgraciada soy!-gemía-.¿Qué será de nosotros? ¡Ay de mí! ¡Pobre de ti...! Periquillo,animado de la mejor voluntad,prometió enmendar su error trabajando de firme. Lo que no fue obstáculo para que aquella noche durmiera como un lirón. Cuando por la mañana abrió los ojos,¡menuda sorpresa recibió! La ventana estaba cubierta por troncos,ramas,hojas y flores porque las habichuelas habían...